El Poder y Propósito De La Sexualidad

 
El Poder y Propósito De La Sexualidad

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ratar de librarnos de la sexualidad como una fuerza dentro de nuestra vida es un camino difícil para la mayoría.

Pablo ofrece una declaración a los cristianos en Roma que recoge el consejo dado en Proverbios 5 y 6 sobre la sexualidad. Él dice:

No sean vencidos por el mal, más bien venced el mal con el bien.” Rom 12:21

Cuando de lidiar con la sexualidad se trata, este es un gran consejo.

Dios nos creó como seres sexuales de una forma que es única en toda la creación. Desde lo más profundo de la expresión romántica hasta los parámetros morales sobre la sexualidad, nuestro enfoque es muy diferente al del reino animal.

Es mucho mejor seguir un camino que venza las expresiones pecaminosas de la sexualidad, centrándose en los buenos y correctos beneficios de nuestros deseos sexuales.

Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría.” Colossians 3:5

Debemos comenzar por aceptar las fuerzas naturales de la sexualidad. El deseo sexual no es determinado automáticamente por la moralidad. No es algo diferente a nuestras emociones, nuestras mentes, o nuestros cuerpos. Estas cosas son simplemente herramientas que se pueden utilizar para bien o para mal. Esto es claro en el consejo dado aquí.

Salomón se refiere a los labios de una mujer como gotas de miel y su boca es más suave que el aceite. Él habla del placer de un cuerpo de mujer y el poder del amor para extasiar a un hombre para bien o para mal.

Porque los labios de la mujer extraña destilan miel,
Y su paladar es más blando que el aceite; Prov 5:3

La atracción y el deseo sexual pueden ser buenos o malos. Nos corresponde a nosotros conocer los pasos prácticos para evitar que esta parte de la vida sea superada por el mal, sino por el contrario ser usada para bien. Una guía práctica de Salomón nos aconseja estar siempre pendiente de las eventuales consecuencias de los pecados sexuales. Esto dará lugar a la inestabilidad, la pérdida del honor, y a menudo la ruina financiera. El pecado sexual puede atraparnos hasta hacernos su esclavo. Puede ser nuestra ruina, tanto como la adicción al alcohol o las drogas.

Vamos todos a tratar la sexualidad como un Don de Dios que debe seguir siendo un deber sagrado dentro del matrimonio.

Respetando El Poder y Propósito De La Sexualidad

Una honesta visión del mal que resulta a darle rienda suelta a nuestros deseos sexuales, utilizándolo para el mal, debe reforzar nuestra determinación a buscar consejos Divinos, para nuestros deseos sexuales. Esto fortalecerá nuestra resolución de seguir una relación sexual (Bajo guía Divina) con nuestra pareja. El matrimonio permite la satisfacción sexual, lo que trae consigo una estabilidad bendita y un amor romántico en el hogar.

Sea bendita tu fuente, y regocíjate con la mujer de tu juventud, amante cierva y graciosa gacela; que sus senos te satisfagan en todo tiempo, su amor te embriague para siempre” Prov 5:18-19

Fomentemos el crecimiento a la atracción sexual dentro del matrimonio, regocijándonos en la esposa que Dios nos ha dado. El sentido común nos dice que debemos hacer todo dentro de nuestra capacidad para seguir siendo atractivo para nuestra pareja y tratar de satisfacer los deseos sexuales que Dios ha puesto dentro de nosotros en la intimidad física, “Dentro del Matrimonio”.

Vamos a hacernos, unos a otros, un gran servicio si tratamos de respetar esta área de la vida e inculcar esos mismos principios en las generaciones venideras.

   

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¡Gracia y Paz a Vosotros! Siervo De Cristo

 

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